LA CORRUPCIÓN COMO FLAGELO
La
corrupción tiene un fuerte impacto negativo sobre el desarrollo. Además de
consideraciones de ética pública, la corrupción desincentiva la iniciativa
privada y reduce los recursos públicos disponibles, lo cual se traduce, por
ejemplo, en menos hospitales o educación de peor calidad. La corrupción también
distorsiona el modo en que los gobiernos usan esos recursos y mina la confianza
de la ciudadanía en sus instituciones.
Sobornos,
malversación, nepotismo y tráfico de influencias en los procesos de toma de
decisión son algunas de las manifestaciones típicas de esta somatización del
mal gobierno.
En Perú,
la octava economía de más rápido crecimiento en el mundo, la corrupción es un
serio problema. Hace unas semanas, Pro ética –el
capítulo nacional de Transparencia Internacional- presentaba los resultados de
la VIII Encuesta de Percepciones
de Corrupción con algunos
datos contundentes: la corrupción es percibida como el segundo problema del
país para los peruanos, por detrás de la delincuencia.
Es,
además, el principal problema al que se enfrenta el Estado y el que más frena
su desarrollo. Según la misma encuesta, más de la mitad de peruanos cree que
dentro de 5 años habrá más corrupción, y el 82% cree que el liderazgo del
gobierno en la lucha contra la corrupción es poco o nada eficiente. Ni más ni
menos.
A todo
lo anterior hay que sumar que la corrupción es regresiva y golpea más a los que
menos tienen. Según estudios del Banco Mundial, hay evidencias de que los
peruanos con menos recursos destinan un porcentaje mayor de sus ingresos a
pagar coimas para acceder a los servicios básicos que, por derecho, les
corresponden.
También
afecta al sector privado. La corrupción está presente en la relación entre el
Estado y las grandes empresas, que pueden destinar hasta el 5% de su
facturación a sobornos con el propósito de agilizar trámites u obtener
contratos. El Informe Global de Competitividad cita, además, la corrupción como
el segundo problema para hacer negocios en el Perú.
Hemos encontrado en este estudio que existe criterios
para resolver este tema ya que consideramos necesario, una solución rápida y
considerablemente necesario para una buena armonía social, sostenido por las
organizaciones internacionales, organismos y expertos, acerca de algunas
cuestiones centrales:
* Que la solución al flagelo no es inmediata. Esto es,
que cualquier solución realista tratará de disminuir los niveles y no de
eliminar el fenómeno y, además, que es un proceso lento, gradual y no un acto
ni unilateral ni fulminante.
* Que debe ser una solución holística, esto es, que el
flagelo debe ser atacado por todos sus frentes al unísono. Se necesitan soluciones sistémicas. A este respecto ha
avanzado entre los expertos el concepto de Sistema Nacional de Integridad.
* Que el énfasis principal debe estar en la prevención principalmente, aunque sin menoscabo
por la importancia de la penalización del delito.
La democracia participativa se ve
reflejada en la participación ciudadana,
apoyar la participación de la sociedad en los momentos y en los temas de
importancia trascendental para el país, en donde institucionalizar el diálogo nacional como mecanismo permanente de participación
ciudadana y fortalecer las organizaciones actuales y/o espacios de consulta y apertura con la
sociedad civil. La violencia estructural que se ve reflejada en los fenómenos
de la corrupción, narcotráfico y terrorismo.
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