ECOLOGICAMENTE CONSCIENTE
Es importante tener una conciencia ecológica, pero
lo primero que debemos hacer para contar con ella es darnos cuenta de qué es la
naturaleza en realidad
En
el mundo hay mucha gente que desea hacer algo por la Tierra, por la naturaleza,
los animales, etcétera, pero las campañas ecologistas no pueden ganar esta
lucha sola, necesitan de la cooperación de todos nosotros.
Por
ello es importante destacar que para que esto se logre es necesario
concientizar nuestros actos y tener una verdadera voluntad de cambiar en algo
las injusticias que cometemos.
En
ese instante lo único que tenemos que pensar es en la naturaleza, en su
verdadera relevancia, en lo que ha sido desde el inicio de los tiempos.
Lo
más importante será que no la veamos cómo nos han enseñado en la escuela o como
nos la han presentado como un simple objeto satisfactorio, sino que debemos
encontrar en nuestro ser su verdadero significado.
Para
que podamos cambiar nuestros malos hábitos y darle al medio ambiente la
importancia que tiene es necesario que nos demos cuenta que la naturaleza no es
sólo un satisfactorio más.
Debemos
sentir con el corazón que no se trata de un objeto, que cada elemento de la
naturaleza (animales, plantas, mares, montañas, etcétera) es realmente valioso
y que merece recibir amor, pero que sobre todo debe ser respetado.
La
naturaleza también necesita del respeto para desarrollarse en armonía y para
evolucionar con felicidad, igual que nosotros.
Por
ello es preciso que detengamos nuestra crueldad y que nos sensibilicemos para
que nuestra mente deje de ser indiferente ante la verdadera realidad, ante esa
realidad que en estos momentos nos grita "¡Deténganse, por favor!".
Debemos
de ver que son seres que necesitan recibir y dar amor, que piden respeto, que
desean desarrollarse libremente.
Todos
los seres de la Madre Naturaleza tienen la necesidad de comunicarse de corazón
a corazón con nosotros para que podamos entender quiénes son en realidad.
Buscan
demostrar que son capaces de darnos amor a pesar del daño que les causamos día
a día. A pesar de todo, lo que más desean es que les brindemos la oportunidad
de enseñarnos que sienten al igual que nosotros.
Todo el mundo habla de la
destrucción de la Naturaleza, del cambio climático... Todo el mundo comenta que
todo ha empeorado exponencialmente. Y todo va a peor.
La destrucción y la
contaminación son incomparables con respecto a tan sólo hace 20 años.
Lo sabemos. Conocemos sus
consecuencias, los efectos perjudiciales para la vida natural. Y
destruimos como nunca.
El poder económico perverso
es tan atroz, que va camino de autodestruirse y destruirnos. Se auto-inmola por
dinero y poder.
Lo triste es que el resto lo
sabemos y lo permitimos. Nos estamos suicidando progresiva y colectivamente.
Comprendo al perverso. Su
único fin es ganar dinero y poder para seguir ganando dinero.
El poder destruye al precio
que sea y no tiene en cuenta los efectos. ¡Y lo sorprendente es que no es una
mayoría la que se beneficia!
Hasta que una mayoría
honesta exija, con su participación y compromiso, una vida normal, una vida
racional, las sequías, los huracanes de destrucción masiva, la elevación de la
temperatura y de los mares que arrasará a la mayor parte de las ciudades del
Planeta, que son costeras… seguirán aumentando.
¡Para qué repetir lo que
todos sabemos!
Creo en la bondad natural
del ser humano, en su conciencia. Creo que la Naturaleza es necesaria para que
el ser humano desarrolle una vida normal.
Espero y apelo a ese
conocimiento y a esa conciencia, para que en la especie humana, que es única,
se forme una mayoría honesta y participativa que imponga su conducta, y salve a
Nuestra Maravilloso Planeta: de seguir viviendo de forma natural, dejando a las
generaciones futuras un mundo mejor del que recibimos.
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