lunes, 20 de julio de 2015

ECOLOGICAMENTE CONSCIENTE

Es importante tener una conciencia ecológica, pero lo primero que debemos hacer para contar con ella es darnos cuenta de qué es la naturaleza en realidad
En el mundo hay mucha gente que desea hacer algo por la Tierra, por la naturaleza, los animales, etcétera, pero las campañas ecologistas no pueden ganar esta lucha sola, necesitan de la cooperación de todos nosotros.
Por ello es importante destacar que para que esto se logre es necesario concientizar nuestros actos y tener una verdadera voluntad de cambiar en algo las injusticias que cometemos.
En ese instante lo único que tenemos que pensar es en la naturaleza, en su verdadera relevancia, en lo que ha sido desde el inicio de los tiempos.
Lo más importante será que no la veamos cómo nos han enseñado en la escuela o como nos la han presentado como un simple objeto satisfactorio, sino que debemos encontrar en nuestro ser su verdadero significado.
Para que podamos cambiar nuestros malos hábitos y darle al medio ambiente la importancia que tiene es necesario que nos demos cuenta que la naturaleza no es sólo un satisfactorio más.
Debemos sentir con el corazón que no se trata de un objeto, que cada elemento de la naturaleza (animales, plantas, mares, montañas, etcétera) es realmente valioso y que merece recibir amor, pero que sobre todo debe ser respetado.
La naturaleza también necesita del respeto para desarrollarse en armonía y para evolucionar con felicidad, igual que nosotros.
Por ello es preciso que detengamos nuestra crueldad y que nos sensibilicemos para que nuestra mente deje de ser indiferente ante la verdadera realidad, ante esa realidad que en estos momentos nos grita "¡Deténganse, por favor!".
Debemos de ver que son seres que necesitan recibir y dar amor, que piden respeto, que desean desarrollarse libremente.
Todos los seres de la Madre Naturaleza tienen la necesidad de comunicarse de corazón a corazón con nosotros para que podamos entender quiénes son en realidad.
Buscan demostrar que son capaces de darnos amor a pesar del daño que les causamos día a día. A pesar de todo, lo que más desean es que les brindemos la oportunidad de enseñarnos que sienten al igual que nosotros.
Todo el mundo habla de la destrucción de la Naturaleza, del cambio climático... Todo el mundo comenta que todo ha empeorado exponencialmente. Y todo va a peor.
La destrucción y la contaminación son incomparables con respecto a tan sólo hace 20 años.
Lo sabemos. Conocemos sus consecuencias, los efectos perjudiciales para la vida natural. Y  destruimos como nunca.
El poder económico perverso es tan atroz, que va camino de autodestruirse y destruirnos. Se auto-inmola por dinero  y poder.
Lo triste es que el resto lo sabemos y lo permitimos. Nos estamos suicidando progresiva y colectivamente.
Comprendo al perverso. Su único fin es ganar dinero y poder para seguir ganando dinero.
El poder destruye al precio que sea y no tiene en cuenta los efectos. ¡Y lo sorprendente es que no es una mayoría la que se beneficia!
Hasta que una mayoría honesta exija, con su participación y compromiso, una vida normal, una vida racional, las sequías, los huracanes de destrucción masiva, la elevación de la temperatura y de los mares que arrasará a la mayor parte de las ciudades del Planeta, que son costeras… seguirán aumentando.
¡Para qué repetir lo que todos sabemos!
Creo en la bondad natural del ser humano, en su conciencia. Creo que la Naturaleza es necesaria para que el ser humano desarrolle una vida normal.

Espero y apelo a ese conocimiento y a esa conciencia, para que en la especie humana, que es única, se forme una mayoría honesta y participativa que imponga su conducta, y salve a Nuestra Maravilloso Planeta: de seguir viviendo de forma natural, dejando a las generaciones futuras  un mundo mejor del que recibimos.

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